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sábado, 26 de noviembre de 2016

Miradas

No hay otro sentido vital, como el de la mirada. No existe otro tal como el. Podrás sentir la aspereza o suavidad de un amor bajo las yemas de tus dedos, olfatear el hedor del odio y la injusticia mientras escuchas palabras de protesta, e incluso podrás saborear las mieles del éxito embriagado de victoria, pero ¿cuanto encierra una mirada?
Miradas de esquina en una calle desierta mientras acecha en la medianoche su presa, un carterista.
Mirada de odio y rencor del envidioso  que anhela algo que para él es inalcanzable, dentro de su propia incapacidad de conseguirlo, deseando toda clase de males. 
Miradas de hambruna tras un cristal, de ansia de engullir en el bar de al lado, de asco al ver los dedos arañados en aquel cuarto de baño, bajo el fantasma irreal de un espejo.
Miradas de celos, miradas de fan que sigue sin dudar a su adalid de la música o deporte, miradas del que no mira nada, porque no le interesa lo que le rodea.
Miradas de amigo y de leales, como los de tu perro o tu gato. Del vecino que charla, escucha y habla contigo en el portal de tu casa o de anónimo viandante que te ofrece su mano para cruzar una calle o levantarte del suelo.
Pero sobre todo, si algo encierra una mirada, es de amor. Amor con mayúsculas en el primer encuentro: furtivas, pícaras, miedosas y pudorosas a la vez; mirada cerrada y a la vez abierta en el éxtasis del amor: lasciva, provocadora, incitante, y llena de juego, o finalmente, esa mirada huidiza cuanto todo termina. Esa mirada que ya no mira sino que desaparece por doquiera que vayas. Una mirada que ya no habla de aquellas horas felices, sino que se desdice de todo lo vivido. La mirada del adios, o tal vez de un hasta pronto, pero al fin y al cabo, de un final tal vez ya anunciado.
Hermoso sentido, para el más grande de los sentimientos. 

jueves, 24 de noviembre de 2016

Reflexiones

Como todas las mañanas y tras el toque de diana de mi querido despertador, me dispongo a afrontar un nuevo día. Un día que vendrá cargado de sus momentos buenos y malos, si bien, por las circunstancias actuales, me encontraré más amargos que otra cosa.
Me levanto de la cama con la frustración del niño que tiene que ir al colegio y se niega a hacerlo a base de estúpidas excusas. Pijama caído, andares arrastrados y picores que se sanan a base de rascarse sin pudor la cacha derecha.
Sentado ante el ordenador y navego por las páginas de empleo de internet, acompañado de mi café y mis tostadas, con la finalidad de encontrar ese salvavidas al que agarrarme para salir de esta miserable situación.
Mis perros me observan. Uno se queda fijo mirándome como si quisiera darme ese valor o esa energía que ahora mismo me falta y tanto necesito. Yo le devuelvo la mirada agradecido. Que sería de ellos sin su perruno apoyo.
Llegará la hora de los almuerzos, preparar ropa de la familia, porque como estas desempleado, pues te sobra el tiempo.
Llegará pesada la tarde, seguiré con las faenas del hogar hasta que llegue mi pareja. Entonces el amor desaparecerá y comenzará el repaso del hogar.
En fin, deseo que llegue la noche para volver a dormir, ya que es el único momento en que puedo evadirme de toda la basura que me rodea. Pero confio en que llegará el día en que volveré a sentirme un ser humano completo y a la vez, respetado.

martes, 22 de noviembre de 2016

la figura de Moisés

Tanto en el judaísmo como en el cristianismo, Moisés es una figura central. Él es el hombre del Antiguo Testamento más mencionado en el Nuevo Testamento, el cual guió a los israelitas fuera de la esclavitud en Egipto, se comunicaba con Dios y recibió los Diez Mandamientos. Moisés es conocido como líder religioso, aparte de como legislador.
En el Islam, Moisés es amado y respetado, él es tanto profeta como mensajero. Dios lo menciona más de 120 veces, y su historia está repartida por varios capítulos. Es la historia más larga y detallada de un profeta en el Corán y se analiza con gran detalle.
La palabra profeta (Nabi en árabe) se deriva de la palabra Naba, que significa buenas noticias. El mensaje de Dios es revelado y el profeta divulga las buenas nuevas entre su gente. Un mensajero, por otro lado, viene con una misión específica, generalmente transmitir un nuevo ordenamiento de Dios. Todo mensajero es un profeta, pero no todo profeta es un mensajero.
El Islam enseña que todos los profetas llegaron a sus pueblos con la misma proclama: “Adorad sólo a Allah, pues no existe otra divinidad salvo Él”. (Corán 11:50). Moisés llamó a los hijos de Israel a adorar sólo a Dios y estableció las leyes prescritas en la Tora.
“Hemos revelado la Torá. En ella hay guía y luz. De acuerdo a ella, los Profetas que se sometieron a Allah emitían los juicios entre los judíos, [también lo hacían] los rabinos y juristas según lo que se les confió del Libro de Allah y del cual eran testigos.” (Corán 5:44)
El Corán es un libro de orientación para toda la humanidad. No es un libro de historia; sin embargo, contiene información histórica. Dios nos pide que contemplemos las historias de los profetas y reflexionemos sobre ellas, de modo que podamos aprender de sus pruebas, tribulaciones y triunfos. La historia de Moisés contiene muchas lecciones para la humanidad. Dios dice que el relato de Moisés y el Faraón en el Corán es verdadero. Es una historia de intriga política y de opresión que no conoció límites.
 “Te narramos parte de la verdadera historia de Moisés y del Faraón, para [que se beneficien] quienes creen. Por cierto que el Faraón fue un tirano en la Tierra. Dividió a sus habitantes en clases y esclavizó a un grupo de ellos [los Hijos de Israel], degollando a sus hijos varones y dejando con vida a las mujeres; por cierto que fue un corruptor.” (Corán 28:3-4)
Moisés nació en uno de los momentos más políticamente cargados de la historia. El Faraón de Egipto era la figura de poder dominante en la tierra. Era tan increíblemente poderoso que se refería a sí mismo como a un dios, y nadie estaba inclinado o en condiciones de disputar esto. Él dijo: “Yo soy vuestro Señor supremo.” (Corán 79:24)
El Faraón ejercía su autoridad e influencia sin esfuerzo sobre toda la gente en Egipto. Utilizaba la estrategia de divide y vencerás. Estableció las diferencias de clases, dividió a la gente en grupos y tribus, y los puso a uno contra otro. Los judíos, los hijos de Israel, fueron puestos en el nivel más bajo de la sociedad egipcia. Eran los esclavos y sirvientes. La familia de Moisés estaba entre los hijos de Israel.
Egipto en la época era la superpotencia del mundo conocido. El poder supremo descansaba en manos de unos pocos. El Faraón y sus ministros de confianza dirigían todos los asuntos, como si la vida del pueblo fuera de poca o ninguna importancia. La situación política era en cierto modo similar al mundo político del siglo XXI. En una época en la que los jóvenes de todo el mundo son utilizados como carne de cañón por los juegos políticos y militares de los más poderosos, la historia de Moisés es particularmente pertinente.
De acuerdo con el erudito islámico Ibn Kazir los hijos de Israel hablaban vagamente sobre que uno de los hijos de su nación se levantaría para arrebatarle el trono de Egipto al Faraón. Quizás era sólo el sueño persistente de un pueblo oprimido, o tal vez una profecía antigua, pero la historia de Moisés comienza aquí. Un anhelo de libertad junto con el sueño de un rey tirano.
El pueblo de Egipto estaba influenciado por los sueños y las interpretaciones de los sueños. Los sueños ocuparon un lugar predominante en la historia del profeta José y una vez más, en la historia de Moisés el destino de los hijos de Israel se ve afectado por un sueño. El Faraón soñó que uno de los hijos de Israel crecía hasta la edad adulta y se apoderaba de su trono.
Fiel a su papel, el Faraón reaccionó con arrogancia y dio la orden de que todos los niños varones nacidos entre los hijos de Israel fueran asesinados. Sus ministros percibieron sin embargo, que esto llevaría a la aniquilación total de los hijos de Israel y a la ruina económica de Egipto. ¿Cómo —se preguntaron— funcionaría el imperio sin esclavos y sirvientes? La orden fue alterada: los niños varones serían asesinados un año, pero perdonados al siguiente.
El Faraón llegó a ser tan fanático que enviaba espías o agentes de seguridad para que buscaran a las mujeres embarazadas. Si alguna mujer daba a luz a un hijo varón, este era asesinado de inmediato. Cuando la madre de Moisés quedó preñada del niño destinado a liderar a los hijos de Israel fuera de la esclavitud, ocultó su embarazo. Sin embargo, Dios quiso hacerle un favor a los débiles y oprimidos, y los planes del Faraón fueron frustrados.
“Y quisimos agraciar a quienes fueron esclavizados en la Tierra y les convertimos en líderes ejemplares y sucesores. Les dimos poder sobre la tierra [de la antigua Siria y Egipto], e hicimos que el Faraón, Hamán y sus huestes vieran [hecho realidad] lo que temían.” (Corán 28:5-6)
El escenario está listo y el niño ha nacido. Los vientos de cambio comienzan a soplar y Dios demuestra que los seres humanos pueden planificar y diseñar, pero sólo Él es el mejor de los planificadores.

domingo, 20 de noviembre de 2016

tardes de noviembre

Siempre me ha gustado la magia y el color de las tardes de noviembre. Son cortas y tibias, se dejan saborear y acompañar con la fugacidad de aquella estrella que atravesó el cielo una noche de agosto. Empieza con la tristeza del vacío de aquellos que nos acompañaron a lo largo de nuestra vida, si bien es cierto, que todos los días del año también siguen presentes en nuestra mente y corazón indistintamente.
Avanzan las hojas de la agenda y nos encontramos con las Glorias por excelencia: Todos los Santos, y la alegría y estilo de la calle Feria hecho uno; Amparo de la Magdalena, rancio cofrade con aires de aquella grandeza hoy por hoy recuperada para gloria de María. Besamanos en Heliopolis, y desastres futbolísticos justo enfrente.
Avanzan los días y mi corazón se dirige al dorso de una mano que se me ofrece directa, a pesar de tan vacilante y herida figura. Mara me llama. Me vuelve los ojos igual que a "Juanillo", pero me conforta a la vez, sabiendo que esa mano precisamente es el apoyo que necesito. El salvavidas que me anuncia que nunca hay oscuridad al final del camino. Allí, me encontraré con Ella. Con la Esperanza

viernes, 18 de noviembre de 2016

Devociones

Termina ya el día. Las luces que han estado iluminando aquella enorme estancia, van apagándose pausadamente. Al fondo, en el altar, se aprecia su Silueta. Una figura regia y doliente, llena de majestad y dolor, cansada y fuerte, alimentada por la devoción y los años que ya carga a sus espaldas. Mientras se termina de recoger, siempre se lanza una última mirada. Ese vistazo postrero para ver que sigue silenciosa, observándonos desde su peana. Nos sentimos satisfechos y, en el fon, de ser unos elegidos que pueden permitirse ese superfluo lujo que es el estar tan cerca de Él. O de Ella. Unos minutos muy cortos para una vida muy larga, o para la que ha comenzado hace unos años. Son esos silencios que tanto gustan y que tanto se aprecian. Vives con y para Ellos. Es tu Hermandad. Son tus imágenes.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Recuerdos

Mi niñez son, como todas, recuerdos de tardes de sábado esperando la consecución de series dibujos para niños donde todos éramos héroes: conquistadores, viajeros y perrunos mosqueteros, de altas cumbres en los Alpes, y de maternales busquedas entre "Bella Italia" y Argentina.
Pero tamién fueron tardes en blanco y negro de viernes, de "La clave": Jezabel, la Heredera, Casablanca... clásicos recién estrenados por un incipiente púber. De empezar a entender de cine y de otros mil temas. De "La Bola de Cristal", electroduendes y Alaska incluida. De mañanas de juegos en barcos con Torrebruno y Paula Gardoqui...
Tardes de tiros y rodeo. De "españoladas", con Chencho y aquella enooooorme familia,,,
Recuerdos, cuantos recuerdos. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Bienvenida

En el dia de hoy, se estrena este pequeño rincón que nunca debió de cerrarse. Motivo? que sé yo... tiempo, desidia, infinidad de cosas...
Volveré!!!, dijo el General McArthur. pues aquí, estoy también yo. Para dar mucha caña...